Klenna

Cómo conseguir clientes para limpiar casas

Ocho de cada diez clientes fijos salen del boca a boca: vecinos, porteros, grupos del barrio y los propios clientes que ya tienes. Los anuncios y las plataformas traen volumen, pero traen también los que peor pagan. El primer cliente es el que cuesta; a partir del tercero vienen solos.

Por Klenna ·

  • El portero de un edificio es la mejor fuente de clientes que existe en una ciudad.
  • Pide referencias a los clientes que ya tienes: es la vía con más conversión y la más barata.
  • Los grupos de vecinos y de barrio funcionan; los portales de anuncios generales, poco.
  • Un cliente nuevo al lado de uno que ya tienes vale más que uno lejos que pague más.

Por dónde salen de verdad

Los clientes que ya tienes

Es la vía número uno y la que menos se usa, por vergüenza. La frase es tan simple como: «Si conoces a alguien que necesite a alguien de confianza, dile que me llame». Quien está contento con su limpiadora tiene ganas de recomendarla: le hace quedar bien.

Hazlo cuando acabes una casa que haya quedado especialmente bien, no en mitad de una queja.

Los porteros

Un portero sabe quién acaba de tener un niño, quién se ha operado y a quién se le ha ido la chica. En un edificio de cuarenta pisos es la persona mejor informada. Preséntate, déjale tu teléfono y pregúntale de vez en cuando. Muchas limpiadoras con la semana llena la tienen llena gracias a dos o tres porteros.

Los grupos del barrio

Grupos de vecinos en WhatsApp y en Facebook, y los tablones de las asociaciones. Ahí la gente pregunta por recomendaciones constantemente. No hace falta anunciarse: basta con estar y responder cuando alguien pregunte.

Las plataformas

Traen clientes desde el primer día y se quedan la mitad de tu hora. Como puerta de entrada valen; como sitio donde quedarse, salen caras. Las cuentas están hechas en plataformas o por tu cuenta.

Qué decir para que te llamen

Lo que la gente busca en quien va a entrar en su casa, por este orden: confianza, que vaya siempre y que no haya que explicárselo todo cada vez. El precio va el cuarto. Casi todo el mundo se anuncia por el precio, que es lo que menos importa.

Hola, soy Marta. Limpio casas en el barrio de Sant Pere, voy siempre el mismo día y a la misma hora, y llevo mis propios productos si hace falta. Tengo hueco los martes por la mañana. Mi teléfono es el 600 00 00 00.

Fíjate en lo concreto: el barrio, el día que tienes libre y el teléfono. «Tengo hueco los martes por la mañana» convierte muchísimo mejor que «tengo disponibilidad».

La regla de la cercanía

Entre dos clientes nuevos, el que está al lado de uno que ya tienes vale más aunque pague algo menos: el viaje se reparte entre los dos y el día cunde. Un cliente al otro lado de la ciudad te rompe la mañana entera. Está en números en cobrar el desplazamiento entre casas.

Qué hago mañana

Elige tu hueco más grande de esta semana y díselo a tres personas: al cliente con el que mejor te llevas, al portero de un edificio donde ya trabajes y al grupo de vecinos de tu barrio. Con el día y la hora concretos, no con un «tengo disponibilidad».

Lo que suelen preguntar

¿Hay que hacerse tarjetas?

Cien tarjetas cuestan poco y funcionan bien con los porteros y en los buzones de edificios donde ya trabajas. Con el nombre, el teléfono y la zona basta.

¿Cuánto se tarda en llenar la semana?

Entre tres y seis meses partiendo de cero, y bastante menos si empiezas con dos o tres casas. El primer cliente es el que más cuesta; el quinto llega solo.

¿Conviene bajar el precio para empezar?

No. Quien entra por precio se va por precio, y subirle después es más difícil que ponerlo bien desde el principio. Si necesitas un gancho, ofrece la primera limpieza a fondo a buen precio, no rebajes el mantenimiento.

¿Y anunciarse en portales de anuncios?

Traen muchas llamadas y pocos clientes fijos: casi todas son de una vez y con regateo. Merece más la pena una hora hablando con porteros.

Cuando empiezan a entrar, lo que cuesta es cuadrarlos sin dejar huecos muertos. Klenna te dice qué día meter a cada uno mirando dónde vive y lo que te queda libre.

Ver cómo cuadra la semana